La reciente alza de los precios de los combustibles volvió a instalar en el país una preocupación relevante para las empresas: el aumento de los costos operacionales en procesos clave. Y es que detrás de esta variación en los precios existen factores geopolíticos, como los conflictos en Medio Oriente, que impactan directamente en los mercados internacionales y en el valor de este commodity. Este panorama evidencia una realidad innegable, y que no es nueva: la alta dependencia de energías externas y fósiles, con efectos directos en los costos y la resiliencia de las operaciones.

Una tendencia que ya había sido anticipada

Sin embargo, más allá de su origen inmediato, este fenómeno también refleja una tendencia que ya había sido anticipada. El aumento sostenido en el costo de los combustibles fósiles ha sido ampliamente proyectado en distintos análisis de escenarios climáticos, donde se advierte no solo su encarecimiento progresivo, sino también su impacto directo en los costos de operación y en la exposición de las empresas a riesgos climáticos y energéticos.

En este contexto, la transición hacia modelos energéticos más eficientes y bajos en carbono no responde únicamente a una necesidad ambiental, sino también a una decisión estratégica para mitigar riesgos económicos asociados a la energía.

“Muchas veces este tipo de variaciones se explican desde lo económico o geopolítico, pero lo cierto es que también responden a tendencias de más largo plazo. En el caso de la energía, los escenarios climáticos ya anticipaban un aumento progresivo en los costos asociados a los combustibles fósiles, lo que configura un riesgo relevante para las operaciones”.

Gabriela Calderón, Subgerenta de Sostenibilidad y Cambio Climático en Kyklos.

El cambio climático como amplificador de riesgos

El cambio climático actúa como un amplificador de riesgos. Sequías, olas de calor y otros eventos afectan los ecosistemas, pero también las cadenas de suministro y la disponibilidad de recursos, tensionando mercados y generando impactos en los costos. A esto se suman los riesgos de transición, donde cambios en precios, regulaciones o tecnologías ,como el encarecimiento de los combustibles, pueden afectar directamente la competitividad de las empresas frente a escenarios de riesgo climático.

En este contexto, las empresas que han avanzado en la comprensión de sus riesgos climáticos no sólo identifican estas amenazas, sino que también han comenzado a explorar medidas de adaptación, como la electrificación de procesos, la incorporación de energías renovables o la optimización energética de sus operaciones, fortaleciendo su capacidad de respuesta ante riesgos climáticos.

Para profundizar en estos desafíos, también puedes revisar nuestros estudios y contenidos sobre sostenibilidad empresarial.

“En un contexto global marcado por la volatilidad, la incertidumbre y cambios cada vez más acelerados, avanzar hacia modelos de gestión que integren estos riesgos deja de ser opcional. La sostenibilidad del negocio ya no depende únicamente de la eficiencia o la rentabilidad, sino también de su capacidad de adaptarse, anticiparse y responder a escenarios complejos”.

Agrega Gabriela Calderón.

Más que reaccionar ante las crisis, el desafío está en prepararse para ellas. Porque en un entorno cambiante, la resiliencia empresarial no solo es una ventaja competitiva, sino una condición necesaria para sostenerse en el tiempo.

Escríbenos a contacto@kyklos.cl y te ayudamos a anticipar estos riesgos.

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