Imagina que tu empresa no solo cumple con la ley, sino que transforma una obligación legal en una ventaja competitiva: aprende cómo hacerlo y genera valor sostenible en tu negocio. A través de la inclusión accedes a talento diverso, menor rotación, mejor clima laboral y una cadena de suministro más sostenible. Ese es el escenario que hoy abre la Ley 21.690, publicada en agosto de 2024, que eleva la cuota de inclusión laboral del 1% al 2% para personas con discapacidad (PcD) o beneficiarios de pensión de invalidez en empresas con más de 100 trabajadores. Pero ojo, esta exigencia se activa solo cuando el 80% de las empresas cumpla el 1% actual, según informe ministerial.

Brechas que no puedes ignorar

En Chile, el panorama DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) muestra desafíos claros:

  • Bajo cumplimiento: solo cerca del 50% de empresas con más de 100 trabajadores alcanza la cuota del 1%, pese a las multas que ahora se aplican mensual y por cada trabajador faltante (hasta 60 UTM en grandes empresas).

  • Realidad nacional: existe una brecha salarial de género del 11,5% (la más alta de Latinoamérica), rotación promedio del 30%, y se proyecta que un cuarto de la población será adulta mayor en 2050.

  • Normativa acumulada: Leyes como la 21.015 (cuota), 21.275 (gestor de inclusión para 100+), 20.422 (accesibilidad) y la reciente 21.643 (Ley Karin contra acoso) exigen protocolos, reportes anuales y ajustes razonables.

Este enfoque cobra aún más relevancia considerando que, en enero, las empresas deben realizar la Comunicación Electrónica de Inclusión Laboral ante la Dirección del Trabajo, reportando dotación, contratos con personas con discapacidad, medidas subsidiarias y políticas internas, entre otros aspectos. Esto demuestra que la inclusión ya no es opcional, sino un elemento estructural de la gestión empresarial.

El World Economic Forum señala que “adoptar los principios de DEI no es sólo un imperativo moral, sino también estratégico, pues fomenta el crecimiento sostenible y construye organizaciones ágiles y flexibles capaces de lidiar con los riesgos y retos mundiales”. No cumplir arriesga multas, daña la reputación y frena la sostenibilidad social, clave para licencias operativas y atraer talento.

Oportunidades que impulsan tu negocio

Lejos de ser un costo, la DEI es una inversión en resiliencia e innovación:

  • Amplía talento: reduce rotación, baja reclutamiento y fomenta innovación con equipos diversos.

  • Medidas flexibles: si no puedes contratar directo, opta por donaciones o contratos con empresas inclusivas (máx. 50% a una sola, con beneficiarios fuera de RM).

  • Una gobernanza que alinea: define una política DEI para tu empresa, que permita enfocar los esfuerzos hacia iniciativas que aporten justicia e impulsen la innovación.

  • Indicadores simples para medir: % PcD en planilla, brecha salarial, índice de pertenencia o % proveedores inclusivos. Te dejamos un ejemplo de matriz simplificada para trackear avances, a los que debes sumarle un responsable y metas a un período fijo;

Área KPI clave Beneficio
Representación % PcD o mujeres en jefaturas Mayor pool de talento
Equidad Brecha salarial de género Menor rotación
Inclusión Tasa de denuncias resueltas Clima laboral top

Kyklos, a través de su Centro Inclusivo R (CIR) –en RM y Antofagasta– acompaña a las empresas a cumplir con la normativa mientras fortalecen su impacto ambiental, social y económico. Hoy, más de 50 organizaciones forman parte de este modelo de servicios circulares.

Si tu organización busca anticiparse, necesita un diagnóstico DEI, o avanzar en soluciones de triple impacto escríbenos a contacto@kyklos.cl y convierte una obligación legal en mejor competitividad, reputación y sostenibilidad para tu empresa.

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