En un escenario marcado por exigencias regulatorias crecientes, metas ambientales más ambiciosas y comunidades que demandan un rol más activo de las empresas, diseñar soluciones de economía circular territorial con impacto real se vuelve una necesidad estratégica. No se trata solo de reciclar, sino de crear modelos colaborativos que movilicen a las personas, fortalezcan economías locales y aseguren trazabilidad, resultados e impacto medible.
En Chile se generaron cerca de 41.000 toneladas de latas de aluminio. Sin embargo, de eso solo se gestionaron 12.000 toneladas según las Estadísticas de Reciclaje ANIR 2025, un estudio que entrega un panorama local sobre el reciclaje de envases y embalajes, y otros materiales en Chile.

Esa cifra, sumada a obligaciones normativas como la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), impulsan a empresas, organizaciones, e incluso municipios a tomar acción para cambiar la realidad de los residuos y los materiales reciclables en el país, y evitar que lleguen a vertederos y rellenos sanitarios mediante estrategias de economía circular territorial.
“Muchas veces se cree que para impulsar el reciclaje basta con instalar infraestructura. Y si bien es un punto muy importante, lo ideal es diseñar soluciones que conecten a los actores del territorio
y generen incentivos reales para movilizar el material”.Camilo Acuña, subgerente de Economía Circular de Kyklos.
Un modelo colaborativo para aumentar el reciclaje de latas
En ese marco es que Kyklos, Metalum, junto al apoyo de Novelis, dieron vida a “Mi Lata Vale”, una campaña que busca aumentar la tasa de reciclaje de latas de aluminio en Chile —un envase infinitamente reciclable y con alto valor económico y social— a través de un modelo colaborativo de economía circular territorial.
“Durante los últimos meses Mi Lata Vale ha estado funcionando en Renca mediante un piloto enfocado en almacenes de barrio. Para eso, lo primero que hicimos fue entender el ecosistema local y a partir
de ese diagnóstico diseñamos el piloto”.Camilo Acuña.
El modelo es estratégico pero simple: los vecinos llevan sus latas post consumo a almacenes adheridos, reciben un retorno económico para usar en el mismo local, en paralelo se activan incentivos semanales y mensuales para sostener la participación, y el material recuperado vuelve a la cadena de valorización.
“Mi Lata Vale demuestra que cuando la economía circular territorial se diseña entendiendo el territorio, con diagnóstico y articulación, es posible generar impacto real y medible. Y en
este caso la clave no está solo en recuperar latas, sino en construir redes donde empresas, comunidades y entorno se beneficien al mismo tiempo”.Camilo Acuña.
Economía circular territorial como oportunidad estratégica
Contar con un servicio de diseño e implementación de proyectos de economía circular territorial a la medida permite a las empresas y organizaciones no solo cumplir con la normativa, sino también transformar sus desafíos ambientales en oportunidades de impacto social, reputacional y económico.

¿Tu empresa enfrenta el desafío de cumplir la Ley REP, fortalecer su estrategia ESG o generar una relación más activa y genuina con sus comunidades?
Conversemos y construyamos juntos un modelo a la medida que genere impacto real para tu organización, las personas y el entorno.
Escríbenos a contacto@kyklos.cl.












