El papel de las empresas, en un contexto con múltiples desafíos ambientales, se vuelve crucial. Si bien datos como que el 53% de las compañías chilenas encuestadas para el estudio “La Sostenibilidad en la Agenda de Liderazgo Empresarial en Latinoamérica” (SAP) considera que la sostenibilidad es parte fundamental de su propósito empresarial, o que el 67% de las empresas locales tiene una estrategia definida, demuestran que existen avances y un interés en estos lugares de trabajo que vayan en esa línea, también es importante educar a los trabajadores y empoderarlos para que se conviertan en agentes de cambio.

La educación ambiental en empresas es una potente herramienta que puede transformar las prácticas diarias contribuyendo en un futuro más sostenible.

Un compromiso necesario

Sin importar si una organización/empresa es pequeña, mediana o grande, con las operaciones que realiza genera un impacto en el medio ambiente.

Para tener una idea, una persona genera un promedio de 0,99 kilos de basura al día en Chile de acuerdo a las cifras del Ministerio del Medio Ambiente 2023. Desde otra vereda, según la Biblioteca del Congreso Nacional, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero totales de Chile se contabilizaron en 105.552 de kilotoneladas de CO2 equivalente el 2020. Haciendo un zoom al sector económico, Energía representó un 75%, sector Agricultura (11%), sector Residuos (7%), y el sector de Procesos industriales y uso de productos 7%.

Por lo mismo, empresas y organizaciones tienen una responsabilidad ineludible a la hora de contribuir en soluciones o alternativas que tengan un menor impacto negativo. Pero no solo tienen una responsabilidad en el impacto directo, sino también porque tienen la capacidad de influir en todas aquellas personas que forman parte de la institución.

En ese sentido la educación ambiental es una forma efectiva para lograr influir en trabajadores, clientes y comunidades. A través de capacitaciones, talleres, las empresas/organizaciones pueden entregarles a sus trabajadores el conocimiento y las habilidades necesarias para adoptar y practicar acciones sostenibles en el lugar de trabajo, pero también llevando ese aprendizaje a sus hogares amplificando el impacto positivo.

La educadora ambiental de Kyklos, Soledad Puente, comentó en editoriales anteriores que “hay muchas personas a las que nosotros llegamos que probablemente no reciclan en sus casas y empiezan a reciclar”, lo que es una prueba empírica de que la educación ambiental puede marcar una diferencia significativa, ya que al entender la importancia de la sostenibilidad las personas se inclinan más a tomar decisiones que favorezcan al medio ambiente.

Educación ambiental para todos

La educación ambiental es igualmente importante en personas adultas, de hecho los adultos tienen la capacidad de implementar cambios rápidamente y de influir en otros, incluyendo a las generaciones más jóvenes.

Los talleres y capacitaciones son esenciales para cultivar esa cultura ambiental. Y es que pueden cubrir diferentes temáticas, desde la gestión de residuos y correcto reciclaje hasta eficiencia energética. Al respecto, la Gerente de Educación y Experiencias de Kyklos, Paula Peters, dice que “la educación ambiental no solo transforma comportamientos, sino que también inspira a otros a seguir su ejemplo, creando un efecto multiplicador en la comunidad. Así, no solo se aprende entre pares, sino que los niños han demostrado ser grandes agentes de cambio dentro de sus hogares, logrando modificar las conductas de sus padres y adultos referentes en torno al reciclaje”.

Y un punto que no hay que dejar de lado es la sensibilización de las personas, ya que una cosa es la voluntad que tenga la empresa y otra el compromiso de cada individuo. La sensibilización “es clave para lograr un cambio duradero, porque permite que cada persona entienda el impacto de sus acciones diarias y se sienta motivada a actuar de manera consciente y responsable. En Kyklos trabajamos con distintas formas de apalancar el cambio cultural que estamos buscando”, agrega.

En definitiva, la educación ambiental es una contribución a la lucha contra el cambio climático. Cuando las organizaciones/empresas entregan estas herramientas a sus trabajadores, se aseguran que están siendo parte de la solución.

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