Estamos en un mundo donde la responsabilidad ambiental y social van en aumento, y en ese contexto es que los reportes de sostenibilidad se han transformado en herramientas útiles para las empresas y organizaciones para comunicar el desempeño corporativo en dimensiones ambientales, sociales y de gobernanza, pero también porque son un instrumento de transparencia que permite construir o reforzar la confianza con los stakeholders.

Según la Guía de Reporte y Divulgación de Sostenibilidad para Emisores en Chile, elaborada por el Global Reporting Initiative (GRI) y la Bolsa de Santiago, y a propósito del mantra “recuperación económica sostenible”, las expectativas y demandas de informes de sostenibilidad van al alza. Esto se confirma en el estudio “Transparencia ESG en Chile: Estudio sobre Reportes de Sostenibilidad y Reportes Integrados”, realizado por KPMG en 2023, en el que se indica que el 91% de las empresas N100 de Chile reporta su desempeño en sostenibilidad, un 18% más que en 2022.

A nivel global el escenario es similar. La encuesta de la misma consultora, de octubre de 2022, indica que el 96% de las compañías G250 (las 250 compañías más grandes del mundo basado en sus ingresos de acuerdo con el ranking Fortune 500 de 2021) elaboran reportes de sostenibilidad o asuntos de ESG.

En ese sentido es que los inversionistas, clientes y todos los interesados en algún servicio o producto de alguna empresa buscan que estas tengan una visión de responsabilidad social, ambiental y económica ante los desafíos globales.

La Gerente de Sostenibilidad y Cambio Climático de Kyklos, María Paz Izquierdo, asegura que “sumergirse en un proceso de reportabilidad tiene enormes beneficios para las empresas”, y el primero que menciona es la coordinación interna ya que “el hecho de coordinarse entre las distintas áreas para levantar la información te permite visualizar los beneficios que existen corporativamente para trabajar de manera coordinada, alineada en función de los temas relevantes”.

En segundo lugar destaca la conexión con las necesidades de los grupos de interés, especialmente si se hace bajo estándares internacionales, como el GRI. Sobre este señala que “te obliga a pasar por un proceso de materialidad el cual consiste en salir a preguntarle a tus grupos de interés más prioritarios cuáles son los temas más sensibles o relevantes que ellos tienen en función con tu organización y , por otro lado, cuáles son los relevantes para el negocio en el largo plazo”.

Otro de los beneficios de hacer un reporte de sostenibilidad es que te permite tener una herramienta concreta para gestionar tu negocio, ya que al ver la información ordenada, sistematizada y trazable puedes identificar donde están las brechas que se necesitan mejorar a futuro, o también ver dónde están los mayores logros que te permiten mejorar la reputación de la marca.

Este análisis de brechas también se puede hacer en comparación con otras empresas del sector, si se aplican estándares como GRI, SABS o una certificación como la de Empresas B, ya que estandariza la fórmula con la que se miden las distintas materias. Por ejemplo, la tasa de rotación laboral, lo que permite tener un benchmark trazable.

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