Las temáticas ESG (ambiental, social y de gobernanza por sus siglas en inglés) han estado varias veces en el centro de discusión. Y en el contexto global actual, sumergido en tensiones políticas, regulatorias y culturales, nuevamente se está reconfigurando el panorama de la sostenibilidad (sobre todo en Estados Unidos), lo que a su vez ha llevado a que algunas empresas repiensen sus estrategias ESG.
Expertos en la temática, como Sam Gill y Charlie Hodkinson-Ashford de SLR Consulting, señalaron en un artículo del Advisory Digest que este panorama ha provocado que empresas retrocedan en sus objetivos climáticos “cuando hace poco eran considerados defensores del clima y de la justicia social”.
Las empresas —particularmente en economías abiertas como la chilena, donde conviven multinacionales con casa matriz en EE.UU. y Europa— enfrentan la urgencia de navegar un contexto en que las visiones sobre sostenibilidad son disímiles. Mientras en Estados Unidos ciertos sectores políticos presionan contra los principios ESG, en Europa se endurecen las regulaciones que exigen transparencia, trazabilidad y acción efectiva.

Esta dualidad genera una tensión que muchas compañías ya están sintiendo: ¿cómo cumplir con las expectativas y regulaciones de una matriz europea sin generar resistencia o escepticismo en un entorno local influenciado por discursos más conservadores? ¿Cómo sostener la coherencia de marca en mercados que exigen narrativas distintas?
En este escenario, la respuesta no es cerrarle la puerta a la sostenibilidad. Según el estudio “2030 Purpose: Good business and a better future” de Deloitte, las empresas que han integrado la sostenibilidad como parte central de su estrategia han obtenido rendimientos un 11% mayores en comparación con sus competidores. Esto respalda la sostenibilidad no solo como un motor para la sociedad, sino también como un motor para las organizaciones. Pero la comunicación estratégica del triple impacto deja de ser un complemento, y se vuelve una necesidad crítica.
Aquí es donde “la comunicación clara, estratégica y coherente de los compromisos en sostenibilidad se vuelve fundamental. No solo para evitar el greenwashing o el backlash reputacional, sino para construir una narrativa robusta y auténtica que resista vaivenes políticos y conecte con lo más importante: el propósito, los stakeholders y las personas”, destaca Carolina Zúñiga, gerenta de Comunicaciones y Marketing de Kyklos. Y agrega “hoy, más que nunca, las marcas deben comunicar con coraje y coherencia. El silencio, en sostenibilidad, también comunica, y puede costar caro”, dice la experta en comunicaciones para la sostenibilidad.

Comunicar bien no es solo hablar de logros. Es mostrar procesos, abrir la conversación, visibilizar avances y también reconocer los desafíos. En tiempos de polarización y desinformación, las marcas que se atreven a mostrar su trabajo en sostenibilidad con honestidad y visión estratégica son las que logran consolidar la confianza, atraer talento, fortalecer su licencia social para operar y, en última instancia, generar valor sostenible y diferenciado.
En momentos de presión y transformación, la sostenibilidad no se abandona. Se comunica mejor. Si necesitas ayuda para comunicar en sostenibilidad agenda una cita aquí o escríbenos a contacto@kyklos.cl












