El 1 de marzo de cada año se conmemora el Día de la Inclusión Social y la No Discriminación, una fecha que invita a reflexionar y tomar conciencia de que en Chile aún persisten diversas formas de exclusión, muchas de ellas profundas, estructurales y multidimensionales, especialmente en materia de inclusión laboral sostenible.
Las personas con discapacidad cognitiva han enfrentado históricamente importantes barreras para acceder al mundo laboral y desarrollarse profesionalmente. En este contexto, la Ley N°21.015 de Inclusión Laboral marcó un punto de inflexión, estableciendo la obligación para empresas y organizaciones con más de 100 trabajadores de contar con, al menos, un 1% de su dotación compuesta por personas con discapacidad (PcD).

Si bien la normativa ha impulsado avances relevantes, los desafíos persisten en términos de inclusión laboral sostenible. Según datos de Fundación ConTrabajo, “desde la entrada en vigencia de la norma, en abril de 2018, y hasta septiembre de 2025, se han registrado ante la Dirección del Trabajo 142.558 contratos de PcD y/o API. De este número, 55.525 (39%) se mantienen vigentes y 87.033 (61%) han finalizado”.
En otras palabras, por cada contrato vigente existen 1,6 contratos terminados, lo que evidencia la dificultad de consolidar procesos de inclusión laboral sostenible en el tiempo.
El CIR: inclusión laboral sostenible, economía circular y desarrollo humano
Frente a este escenario, iniciativas como el Centro Inclusivo R (CIR) de Kyklos cobran especial relevancia. Su propuesta combina economía circular, inclusión social y desarrollo económico, a través de un modelo de empleo protegido que promueve una inclusión laboral sostenible para personas con discapacidad cognitiva, orientado al aprendizaje, la autonomía y la proyección laboral.
“El Centro Inclusivo R surgió con la convicción de que la economía circular no solo es un modelo ambiental, sino también una herramienta de transformación social. Queríamos crear un espacio de desarrollo profesional real, donde las personas pudieran aprender, equivocarse, crecer y proyectarse”.
Sebastián Herceg, fundador del CIR.
Actualmente, el CIR contrata a personas con discapacidad y las forma como especialistas en valorización, aportando activamente a la segregación y recuperación de materiales reciclables provenientes de distintas empresas, integrándolas a la cadena de valor de la economía circular.
“Ingresé cuando había solo 7 personas con discapacidad, y hoy contamos con dos sucursales —en Santiago y Antofagasta— y 54 personas con discapacidad contratadas. Es un orgullo enorme, porque muchas personas pasaron de ser vistas como una carga familiar a convertirse en el principal sustento de su hogar”.
Soledad Alonso, Subgerente de Inclusión del CIR.
“Cuando entré a trabajar al CIR puse fin a 15 años de desempleo (…). El principal desafío de la inclusión laboral es generar actividades que realmente creen valor”.
José Antonio Barros, trabajador del CIR.
Chile aún enfrenta barreras estructurales en inclusión laboral, con altos niveles de rotación y baja sostenibilidad, lo que refuerza la necesidad de modelos de inclusión laboral sostenible.

Porque la inclusión no se construye en un solo día, sino en el trabajo cotidiano por generar oportunidades, autonomía y sentido de pertenencia.
El CIR entrega empleo protegido y acompañamiento integral para el desarrollo profesional y humano.
Si quieres avanzar hacia una inclusión laboral sostenible, escríbenos a contacto@kyklos.cl.












