En Kyklos, la sostenibilidad es uno de los pilares fundamentales. Movilizamos junto a las personas una vida en armonía con el entorno, y a partir de ese propósito trabajamos para integrar la sostenibilidad en el corazón de las empresas y organizaciones, ayudándoles a construir un futuro más responsable y competitivo a través de soluciones de triple impacto.
Y es que, de acuerdo a los Resultados del Monitor de Sostenibilidad 2024, de Ipsos Chile, los chilenos son conscientes de la gravedad del cambio climático y de la importancia de las acciones sostenibles en la vida cotidiana (70%). Sin embargo, también perciben pocos avances por parte de las empresas en esta materia. Esto demuestra que la sostenibilidad se ha convertido en un indicador clave para medir la confianza de los consumidores, socios y comunidades, impactando directamente en la reputación e imagen pública de las organizaciones.
En este contexto, la sostenibilidad ha pasado de ser un “extra” opcional a formar parte del eje estratégico y diferenciador de las empresas. El estudio “El valor empresarial de la sostenibilidad” de Deloitte refuerza esta idea: un 92% de las empresas que ha adoptado objetivos de sostenibilidad ha experimentado beneficios económicos, incluyendo mejoras en la reputación (72%), diferenciación en el mercado (51%) y reducción de costos operativos (47%).
Más allá de los beneficios económicos inmediatos, las empresas pueden adoptar prácticas sostenibles como ser más responsables en la cadena de suministro. Desde el inicio de sus operaciones, las empresas generan impactos significativos, especialmente si trabajan con numerosos proveedores. Como señala Deloitte, “existe la posibilidad de que, tarde o temprano, las acciones que se desarrollan aguas arriba o aguas abajo de la compañía puedan tener un impacto directo en el desempeño del negocio y en la percepción de la marca”.
Implementar modelos de economía circular, que optimizan recursos y reducen desechos, ayuda a construir cadenas de suministro responsables que no solo cumplen con los estándares ambientales, sino que también generan valor compartido para todos los stakeholders. Este enfoque permite que las empresas conviertan sus esfuerzos sostenibles en ventajas competitivas.
Por otro lado, el panorama regulatorio está evolucionando rápidamente, exigiendo a las empresas una adaptación constante. Una gestión proactiva del cumplimiento normativo permite a las empresas minimizar riesgos legales y financieros asociados con sanciones o incumplimientos. También genera una ventaja competitiva, ya que es una manera de diferenciación e incluso puede abrir puertas en mercados que son cada vez más rigurosos en materias de sostenibilidad, como lo es Europa. Además, como indica el estudio de Deloitte, la transición hacia modelos sostenibles responde tanto a las presiones regulatorias como a las expectativas de los stakeholders. Ejemplos de estas exigencias son la Ley REP, ciertas certificaciones y estándares como el Climate Disclosure Project (CDP), entre otros.
Incorporar prácticas sostenibles va mucho más allá del cumplimiento normativo: implica un compromiso real con el medio ambiente y la sociedad que genera valor a los negocios en el tiempo. La propuesta de valor de Kyklos combina tanto los aspectos estratégicos como los tácticos que enfrentan las organizaciones. Entendemos que la sostenibilidad no es un destino, sino un camino que evoluciona junto con los desafíos y oportunidades del mundo actual. En ese recorrido, Kyklos agrega valor sostenible a través de la acción social y ambiental.

Diego Echenique
Gerente General Kyklos












