Se estima que en Chile, en un hogar promedio, una bolsa de basura está compuesta por un 58% de residuos orgánicos. Actualmente, un 13% de las municipalidades desarrolla algún tipo de acción para reciclar estos restos, pero su porcentaje de valorización es igualmente inferior al 1% del total de toneladas generadas cada año, según el Ministerio del Medio Ambiente.

Durante el verano se desperdicia entre un 10% y 30% más de alimentos y bebidas que durante el otoño o invierno, según el Panel de Cuantificación de Desperdicio Alimentario de España. Si bien a nivel nacional no existen estudios sobre la relación entre esta problemática y las estaciones del año o la temperatura, es sabido que a mayor calor los alimentos pierden sus propiedades nutritivas más rápido, lo que puede provocar un aumento en su desperdicio, y aportar al calentamiento global.

Cuando los residuos orgánicos terminan en vertederos o basurales ilegales, producen metano, un gas de efecto invernadero que contribuye al cambio climático. Frente a este panorama, el compostaje se sitúa como una buena práctica, en tanto propone un sistema de aireación eficiente. Como lo expone un estudio de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, un kilo de basura orgánica en compost produce un 95% menos de metano que en un vertedero.

Educación para la acción

Durante los meses de verano es importante consumir frutas y verduras, ya que proveen un alto contenido de sodio y agua, elementos necesarios para el cuerpo en contextos de calor. Pero sobre todo durante esta temporada resulta importante gestionar estos residuos correctamente.

La mayor parte del desperdicio alimentario proviene de los hogares. Luego vienen los servicios de alimentación y los establecimientos minoristas, como lo indica el Índice de Desperdicio de Alimentos 2021, publicado por las Naciones Unidas y la organización WRAP. Así, el compostaje doméstico requiere que las personas tengan ciertos conocimientos sobre buenas prácticas para evitar impactos ambientales innecesarios y garantizar un compost de buena calidad.

Mientras se espera la Ley de Residuos Orgánicos, varias instituciones han activado acciones en torno al compostaje domiciliario, una práctica que lleva años implementándose en otros países, e incluso se ha posicionado a nivel normativo: en Francia, por ejemplo, a partir de este año, el compostaje doméstico es obligatorio.

En el caso chileno, el Gobierno de Santiago, con la asesoría experta de Fundación Chile, y el apoyo de Kyklos en términos de distribución y capacitación, se encuentra realizando una entrega masiva de equipamiento para el compostaje domiciliario a vecinos de la Región Metropolitana, como un plan piloto del programa Nos Compostamos Bien.

En la misma línea de dar solución a esta problemática, nació La Vermi, una iniciativa impulsada por Rembre y Kyklos, con la cual se busca formar una comunidad de personas interesadas sobre el vermicompostaje, entregar información de utilidad, y aportar elementos que puedan facilitar esta práctica a nivel domiciliario.

Comparte este artículo

Síguenos en nuestras redes

Contáctanos

Mándanos un mensaje y te responderemos a la brevedad.