En diciembre inicia la maratón de las compras navideñas, que implican importantes ingresos para grandes empresas y PYMES. Sin embargo, muchas veces impactan negativamente en el medioambiente, aumentando los residuos reciclables y los orgánicos que terminan en vertederos y basurales.

Según estudios del año 2021 de la Cámara de Comercio de Santiago, en diciembre se concentra entre el 11% y 12% de las ventas anuales del comercio en Chile, coronándose como el mes más importante del año. Pero mientras las ventas aumentan, los residuos navideños se elevan a casi 20 mil toneladas diarias, como lo indica la organización Ecologistas en Acción.

Este es un problema que también se replica en otros países: en México los residuos aumentan hasta en un 75% durante las fiestas, según lo informa la empresa recolectora de basura Seredecom, y un 80% de los productos comprados en Black Friday, previo a la Navidad, termina en vertederos, se incinera o se recicla mal en el Reino Unido, como lo expone Waste Managed. Solo en relación a los residuos electrónicos, se habla de un aproximado de 1,4 millones de toneladas que terminan en estos espacios anualmente.

Otro problema es el desperdicio de alimentos, los cuales provienen principalmente de los hogares, según el Índice de Desperdicios de Alimentos 2021. Los residuos orgánicos que terminan en la basura aumentan durante las celebraciones de fin de año, ya sea porque se compra más de la cuenta o se prepara más comida de la necesaria, lo que repercute en un aumento en la emisión de gases de efecto invernadero, provocando el calentamiento global.

Con lo anterior, lograr lo mejor para el beneficio de la economía local y del medioambiente es un desafío urgente de abordar, sobre todo teniendo en cuenta que los impactos en el entorno también afectan la calidad de vida y la salud de las personas.

Regalar con triple impacto

Realizar compras navideñas sin comprometer el cuidado del medioambiente, el bienestar social y el crecimiento económico es posible respondiendo a las siguientes preguntas antes de adquirir un producto o servicio: ¿es reciclable o respetuoso con el medioambiente? ¿existe una alternativa ecológica o de segunda mano? ¿es necesaria su compra?

Un producto que responde positivamente a estas consideraciones es La Vermi, una vermicompostera fabricada en Chile, desarrollada por Rembre con el apoyo de Kyklos. No solo está elaborada a partir de material reciclado, sino que también transforma residuos orgánicos en compost, siendo un ejemplo de economía circular.

A diferencia del compostaje, el vermicompostaje utiliza lombrices para acelerar el proceso de descomposición de residuos orgánicos como vegetales, frutas o borra de café, con lo que se puede instalar en todo tipo de espacios, sin generar malos olores.

Pero más allá de su fabricación, la apuesta de Rembre y Kyklos se hace cargo de esta problemática generando contenido educacional disponible una plataforma en línea, en donde se encuentra información y consejos para quienes se inician en el vermicompostaje, con el fin de consolidar una comunidad en torno a esta práctica.

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