La basura no existe, es el título del libro del investigador Christopher Brosse, que entrega herramientas a distintos profesionales para diseñar productos, servicios y vidas sin generar basura. La basura no existe, es también una de las frases que ha enarbolado Fundación Basura, una de las organizaciones nacionales más importantes en la labor de visibilizar la importancia en la minimización de residuos. La basura no existe, según la mímesis, porque en los procesos de la naturaleza no tiene cabida.

Pero esto necesita un nuevo escalón.

Recientemente Antonia Biggs, gerenta general de la ANIR, informaba por mail a sus asociados, que el Institute of Scrap Recycling (ISRI) de Estados Unidos, en su Asamblea anual de socios anunciaba su cambio de nombre a Recycled Materials Association (ReMA).

La misma ANIR, hace ya un par de meses lanzó su primer programa de podcasts, al que denominó “El séptimo recurso” en alusión a los recursos reciclables que trabajan en la industria nacional.

¿Por qué son importantes estos ejemplos?

Precisamente porque hacen énfasis en poner a estos materiales en el sitio que les corresponde, como insumos o materias primas, que una vez puestos nuevamente en una cadena de producción, son materiales para la producción de nuevas manufacturas.

El lenguaje crea realidades, es una frase ampliamente utilizada y si bien tiene detractores, lo cierto es que si llamamos “residuos” a los materiales reciclables, estamos abriendo la puerta a considerarlos como desechos. A ciencia cierta, si hacemos el ejercicio de pedirle a un niño tire a la basura un “residuo” es probable que lo haga, pero ¿qué pasa si le decimos que es un material reciclable?

“En el fondo son materiales en vías de recuperación”, señala Javier Peró, Co-fundador y Presidente del Directorio de Kyklos y profundiza “son materiales que van a ser un insumo para otro proceso productivo… la gran problemática de llamarlos residuos, es que en la normativa, aquello que sobra o se genera como residuo es considerado como algo potencialmente peligroso para la salud, y esto no es necesariamente cierto cuando hablamos de materiales como el plástico, aluminio, vidrio y cartón, cuando están acopiados para ser reciclados”.

Una definición general de “residuos” que avala la mirada de Peró, expuesta en el Decreto N° 148, artículo 3°, los define como “una sustancia, elemento u objeto que el generador elimina, se propone eliminar o está obligado a eliminar”. Identifica además ciertas características que poseen para ser considerados peligrosos: “Para los efectos del presente reglamento las características de peligrosidad son las siguientes:

  • a) toxicidad aguda
  • b) toxicidad crónica
  • c) toxicidad extrínseca
  • d) inflamabilidad
  • e) reactividad
  • f) corrosividad.

Y agrega además:

“Bastará la presencia de una de estas características en un residuo para que sea calificado como residuo peligroso”.

Pero más allá de la propia denominación lingüística, de acuerdo a como lo establece el Código sanitario que rige todas las cuestiones relacionadas con el fomento, protección y recuperación de la salud de los habitantes, y regula aspectos específicos asociados a higiene y seguridad del ambiente y de los lugares de trabajo, la denominación de “residuos” les obliga a un tratamiento especial, un transporte que requiere permisos y condiciones únicas y que además establece directrices para su acopio.

Sólo como ejemplo, si nos circunscribimos al transporte, un camión que entregue bebidas a un restaurante, difícilmente podrá hacer logística inversa con “los residuos” de su delivery, pues no cuenta con los permisos necesarios para hacerlo.

Este 17 de mayo -día Mundial del Reciclaje- es una nueva oportunidad para avanzar a favor de esta práctica, la punta de lanza de una cadena fértil para el cambio hacia una economía circular y un cambio necesario para detener el calentamiento global.

Desde Kyklos tomamos esta fecha para hacer un llamado al cambio de lenguaje, conocemos la importancia de la comunicación y la educación frente a la problemática mundial que enfrentamos. En esta editorial invitamos a dejar atrás la palabra “residuos” por la de “materiales”, porque estamos convencidos de que las pequeñas acciones si se suman a las de otros generan grandes cambios.

Comparte este artículo

Síguenos en nuestras redes

Contáctanos

Mándanos un mensaje y te responderemos a la brevedad.