Ante la premisa de que las empresas necesitan de una base material y de personas que demanden sus bienes y servicios para subsistir, la sostenibilidad ha emergido como una prioridad empresarial, también solicitada por inversionistas. Por esto la incorporación de criterios ESG -referidos a lineamientos en materia medioambiental, de gobernanza y social-, se ha convertido en una práctica cada vez más importante. En este sentido, la Comisión del Mercado Financiero (CMF) dio un paso al frente al emitir la primera exigencia en este ámbito a nivel nacional: la norma de carácter general nº461.

Esta exige a las entidades supervisadas por la CMF, como bancos, compañías de seguros, emisores de valores de oferta pública, y administradoras generales de fondos y bolsas de valores, como también a sociedades anónimas abiertas cuyos activos totales superen cantidades específicas, que incorporen y transparenten información de sostenibilidad a sus memorias anuales, en línea con los estándares internacionales, y considerando que las prácticas de sostenibilidad pueden tener impactos materiales a nivel de desempeño e influir en las decisiones de los inversionistas. Asimismo, esta norma se dirige a sociedades anónimas especiales inscritas en el Registro de Valores, que en 2025 vayan a reportar los impactos de este año.

Las empresas del área de finanzas son las que han obtenido las peores calificaciones en cuanto a su reportabilidad ante esta normativa y bajo los criterios ESG, según un estudio desarrollado por la consultora Governart en 2023. Con esto, algunas de las oportunidades que significa esta norma son la posibilidad de mejora para estas organizaciones, como también para las inversiones sostenibles, ya que se proyecta un desarrollo en esta línea para empresas ajenas, pero vinculadas indirectamente a la CMF.

“Para guiar la inversión sostenible, los distintos actores del mundo financiero requieren de más información sobre cómo las empresas están integrando factores de riesgo tan importantes como, por ejemplo, el cambio climático. Esta norma está basada en estándares de divulgación internacionales que no son novedad para algunas de las grandes empresas de Chile que ya comenzaron a reportar. Sin embargo, puede suponer un desafío para organizaciones que no cuentan con reportes de sostenibilidad o memorias integradas. En este sentido, sirve como ejercicio de análisis para determinar brechas entre lo que debería de reportarse y lo que actualmente se está gestionando en términos de sostenibilidad”, explica Gabriela Calderón, Líder en Gestión de Cambio Climático de Kyklos.

De igual forma, estas exigencias suponen otras dificultades, como la claridad que requiere esta información, cuando los temas ESG están en continua evolución. “Se apunta a divulgar información comparable y precisa, aún cuando no existe un único estándar global aceptado para esto. Por otra parte, muchas empresas no cuentan con responsables internos, ni con las herramientas o los tiempos asignados para un seguimiento adecuado”, indica Gabriela de Kyklos.

En este contexto, la empresa B, Kyklos, no solo ofrece asesorías de sostenibilidad a organizaciones de todo tipo, sino también el desarrollo de herramientas que pueden facilitar este trabajo a las empresas. “Hay mucho por hacer. Lo vemos en los acompañamientos que realizamos y en las experiencias que hemos tenido desarrollando dashboards de sostenibilidad, con lo que buscamos priorizar ciertos indicadores ESG según su grado de relevancia”, comenta Gabriela. Frente a la pregunta por dónde recomienda comenzar, asegura que la clave está en asesorarse por expertos, sobre todo porque en un futuro este tipo de exigencias podrán extrapolarse a todo tipo de organizaciones, independiente de su tamaño, rubro o si transan en la bolsa.

Cronograma de cumplimiento NCG nº461:

Sociedades anónimas y abiertas (SAA) que superen el equivalente a 20 millones de UF en activos totales consolidados y calculados a la fecha de inicio del año al que se refiere en la memoria. Se aplicó a partir del 31 de diciembre de 2022, lo que significa que desde marzo de 2023 deben dar cuenta de indicadores sociales, medioambientales y de gobernanza.

SAA que superen el equivalente a 1 millón de UF en activos totales consolidados a la fecha de inicio del año al que se refiere la memoria. Se aplicó a partir del 31 de diciembre de 2023.

Sociedades anónimas especiales e inscritas en el Registro de Valores de la CMF, deben remitir sus memorias conforme a estos parámetros a partir del 31 de diciembre de 2024.

Comparte este artículo

Síguenos en nuestras redes

Contáctanos

Mándanos un mensaje y te responderemos a la brevedad.