En el mundo actual, las empresas y organizaciones están cada vez más comprometidas con integrar la sostenibilidad en su columna vertebral. De la mano de esto, también ha crecido el uso de herramientas que permiten ordenar y reportar su información ESG, tanto para la gestión del negocio como para su transparencia y trazabilidad.
Según el estudio “Empresas Sumando Valor 2025”, impulsado por Pacto Global Chile (ONU), SOFOFA, CPC y Acción Empresas, la cantidad de reportes aumentó un 18% entre 2023-2024 y 2025. Además, en los últimos cinco años, la cantidad de documentos publicados se ha triplicado, lo que evidencia una tendencia de mayor transparencia, comunicación y demanda de los grupos de interés por acceder a esta información de sostenibilidad.
En esa línea existen distintas formas de presentar esta información, destacando dos formatos de los más usados: el reporte de sostenibilidad y la memoria integrada. Y aunque ambos sirven para transparentar la gestión de la empresa, los dos reportan información ESG (ambiental, social y de gobernanza) en base a los temas materiales, es decir, los aspectos más relevantes tanto para el negocio como para sus grupos de interés.
¿Qué diferencia hay entre un reporte de sostenibilidad y una memoria integrada?
La principal diferencia entre ambos radica en su alcance. Mientras el reporte de sostenibilidad se enfoca en comunicar el desempeño en estos ámbitos, lo que explica que estén alineados a estándares internacionales de reporteo como GRI, SASB, TCFD y otros, la memoria integrada incorpora además información financiera, incluye el detalle de los estados financieros solicitados por empresas controladoras, como la CMF y algunos bancos, lo que permite dar una visión más completa de cómo la sostenibilidad y el desempeño económico están interrelacionados en la generación de valor a largo plazo.
Más allá del formato, lo importante es entender que estas herramientas no solo cumplen un rol de comunicación y transparencia, sino que ante todo son un instrumento de gestión. Permiten a las empresas y organizaciones ordenar su información e indicadores ESG, identificar riesgos y oportunidades, y tomar decisiones con bases que fortalezcan su desempeño en el largo plazo. Reportar no es solo comunicar, es también gestionar mejor el negocio para que sea más sostenible y rentable en el tiempo.
“No hay una herramienta mejor que otra en términos absolutos, sino que depende del nivel de madurez de cada empresa en sostenibilidad. Un reporte de sostenibilidad suele ser un buen punto de partida para organizaciones que están comenzando a estructurar su gestión ESG. En cambio, la memoria integrada es más adecuada para empresas que ya tienen estos temas consolidados y buscan conectar la sostenibilidad con la estrategia y el desempeño financiero”.
María Paz Izquierdo, Gerenta de Sostenibilidad y Cambio Climático en Kyklos.
En paralelo, y algo que no se debe perder de vista, el estudio de Pacto Global hace hincapié en que existen brechas importantes respecto a la consistencia, profundidad y capacidades técnicas a la hora de reportar, especialmente información ESG, sobre todo en empresas de menor tamaño.
“Para evitar estas brechas y lograr que más empresas reporten con calidad, es clave contar con acompañamiento técnico. Esto permite no solo cumplir con estándares, sino también construir una herramienta estratégica que apoye la toma de decisiones y fortalezca la relación con los grupos de interés. Es muy positivo que aumente el número de reportes, pero es igual de importante que estos sean consistentes y de calidad”.
María Paz Izquierdo, Gerenta de Sostenibilidad y Cambio Climático en Kyklos.

Cómo saber cuál necesita tu empresa
En sus inicios los reportes y las memorias estaban orientados, principalmente, a accionistas. Pero a medida que las empresas han ido creciendo y madurando en esta materia, han ido incorporando a otros grupos de interés y también han impulsado nuevos formatos de difusión, pasando del tradicional informe en PDF a nuevas formas de difusión como contenidos en redes sociales, podcasts y lanzamientos más participativos.
En un contexto donde la transparencia es sumamente valorada, elegir entre un reporte de sostenibilidad y una memoria integrada es una decisión estratégica porque no se trata solo de comunicar, sino de ordenar la gestión, identificar impactos y proyectar el rol de la empresa en el largo plazo.
“Más que optar por una herramienta sobre otra, el desafío está en entender en qué etapa se encuentra cada organización y cómo avanzar hacia una gestión cada vez más integrada”.
María Paz Izquierdo, Gerenta de Sostenibilidad y Cambio Climático en Kyklos.
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