La sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para las organizaciones que buscan anticipar riesgos, mejorar su desempeño ambiental y fortalecer la confianza con sus grupos de interés. En este contexto, Royal America inició un proceso para profundizar su gestión climática y avanzar hacia estándares internacionales de sostenibilidad.
Con el acompañamiento de Kyklos, la compañía desarrolló un trabajo que integró medición de huella de carbono corporativa, análisis de doble materialidad y evaluación de metas climáticas alineadas con estándares globales, generando información estratégica para fortalecer su gestión sostenible.
Este proceso consideró una mirada regional, integrando distintas operaciones de la compañía y consolidando una base para avanzar hacia una gestión ambiental de largo plazo.
Medir el impacto climático para fortalecer la gestión
Uno de los pilares del trabajo fue la medición de la huella de carbono corporativa, un indicador que permite comprender el impacto de las actividades de una organización sobre el cambio climático.
La medición consideró distintas fuentes de emisiones asociadas a la operación y a la cadena de valor, permitiendo identificar los principales factores que influyen en la huella climática de la empresa.
Contar con esta información es fundamental para que las organizaciones puedan:
- comprender cómo se generan sus emisiones
- priorizar acciones de reducción
- fortalecer su gestión ambiental
- mejorar la calidad de la información que reportan a sus grupos de interés
Este proceso permitió a Royal America construir una base técnica que facilita la gestión futura de sus emisiones y la integración del cambio climático en la toma de decisiones estratégicas.
Avanzando hacia metas climáticas y sostenibilidad de largo plazo
Como parte del proyecto, también se evaluó la posibilidad de avanzar hacia metas de reducción de emisiones alineadas con iniciativas internacionales basadas en ciencia.
Este tipo de metas permite a las empresas definir compromisos climáticos coherentes con los objetivos globales de mitigación del cambio climático, integrando la gestión de emisiones dentro de la estrategia corporativa.
El proceso incluyó el análisis de las principales fuentes de emisiones, la identificación de oportunidades de reducción y la generación de insumos técnicos para apoyar la definición de metas climáticas de largo plazo.
De esta forma, la organización puede avanzar hacia una gestión climática más estructurada, con objetivos medibles y alineados con las mejores prácticas internacionales.

El trabajo también contempló el desarrollo de un estudio de doble materialidad, una herramienta que permite identificar los temas ambientales, sociales y de gobernanza más relevantes para una organización y sus grupos de interés.
A través de encuestas, entrevistas y espacios de diálogo, se recogieron percepciones de distintos actores vinculados a la empresa, incluyendo colaboradores, clientes, proveedores y otros actores del entorno empresarial.
Este proceso permitió:
- identificar impactos, riesgos y oportunidades asociados a la sostenibilidad
- priorizar temas clave para la gestión empresarial
- fortalecer la integración de criterios ESG en la estrategia corporativa
La doble materialidad se ha consolidado como una práctica cada vez más relevante para las empresas que buscan mejorar su transparencia y su capacidad de gestión frente a los desafíos del entorno.
El trabajo desarrollado junto a Royal America permitió consolidar una base estratégica para continuar avanzando en la gestión sostenible del negocio.
Entre los principales resultados del proceso destacan:
- la construcción de inventarios de emisiones para apoyar la gestión climática
- la identificación de las principales fuentes de emisiones dentro de la operación y la cadena de valor
- la generación de información para definir metas de reducción alineadas con estándares internacionales
- el levantamiento de temas ESG prioritarios a través de un proceso de doble materialidad
En un contexto donde la sostenibilidad se posiciona como un elemento clave para la competitividad empresarial, iniciativas como esta reflejan la importancia de medir, gestionar y reportar el impacto ambiental y social de las operaciones, integrando estos desafíos dentro de la estrategia y la toma de decisiones de largo plazo.












