La sostenibilidad en el negocio dejó de ser una tendencia para consolidarse como un eje estratégico en el mundo corporativo latinoamericano. Así lo evidencia la encuesta ESG Landscape LATAM 2025 de RSM, donde el 82% de las empresas afirma que el desempeño en materia ambiental, social y de gobernanza es esencial para su operación.
Pero este avance convive con una realidad no tan visible: la brecha entre intención y ejecución.
“Si bien la mayoría de las empresas ha incorporado la sostenibilidad en su discurso, en sus reportes e incluso en ciertas definiciones estratégicas, aún existen desafíos importantes para integrarla de manera efectiva en la gestión diaria y en la toma de decisiones”, dice María Paz Izquierdo, Gerenta de Sostenibilidad y Cambio Climático de Kyklos.
Ejemplo de aquello se revela en la evaluación “Cinco Criterios Clave de Sostenibilidad 2025”, desarrollada por el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) y aplicada a 47 compañías por Acción Empresas, donde se señala que uno de los criterios más desarrollados es el de carbono neutralidad, sin embargo, un 20% de las empresas no ha reportado objetivos de reducción de emisiones.

Otros temas muestran un desarrollo más incipiente. En biodiversidad, por ejemplo, si bien ha aumentado el número de empresas que identifican sus impactos, muchas aún establecen metas sin contar con un diagnóstico robusto y evidencia trazable que las respalde ni se basan en marcos como los que propone Science Based Targets for Nature (SBTN).
Algo similar ocurre en diversidad e inclusión. Aunque la mayoría de las organizaciones cuenta con políticas en la materia, no todas han logrado traducirlas en objetivos claros y medibles, lo que evidencia una brecha entre compromiso y gestión.
Sostenibilidad y desempeño financiero
Uno de los puntos más críticos sigue siendo la conexión entre sostenibilidad y desempeño financiero. Menos de la mitad de las empresas logra integrar de manera efectiva los riesgos y oportunidades ESG en su planificación estratégica, lo que refleja que estos temas aún no se incorporan completamente en el corazón del negocio.

En esa línea, en Kyklos, desde la implementación de su Estrategia de Sostenibilidad a fines de 2024, ya se ha avanzado en cerca del 60% de las metas definidas al 2030. Un ejemplo que refleja que no basta con medir y reportar: cuando la estrategia se conecta con metas concretas y alineadas con el negocio, la sostenibilidad en el negocio comienza a traducirse en resultados.
“En este contexto comienza a consolidarse un cambio relevante que es que la sostenibilidad deja de medirse por la cantidad de iniciativas o reportes, y pasa a evaluarse por su capacidad de generar impacto real y de integrarse en la gestión del negocio”, dice Izquierdo.
Cerrar la brecha entre compromiso y gestión
El desafío entonces no está solo en avanzar, sino en cómo avanzar.
“Cerrar estas brechas implica fortalecer capacidades internas, mejorar la calidad de la información y, sobre todo, integrar la sostenibilidad en la estrategia, la operación y la toma de decisiones. Porque en un entorno cada vez más exigente, no basta con declarar compromisos, el verdadero desafío está en gestionarlos”, remata Izquierdo.
Si quieres integrar la sostenibilidad en el negocio y en el corazón de tu empresa, escríbenos a contacto@kyklos.cl












