Transformación sostenible y colaboración: dos claves para enfrentar el cambio climático desde el sector privado.

La COP28 se focalizó en la amplia brecha que mantienen los objetivos formulados en el Acuerdo de París, y en esta línea se destacó el rol del sector privado para aportar a estos desafíos.

Durante la COP28 se realizó el primer Balance Global del Acuerdo de París, que en 2015 estableció una serie de medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. El balance apuntó a transicionar los sistemas energéticos de forma alejada de los combustibles fósiles, acelerando la acción para lograr “cero neto” emisiones al 2050, en consideración de que aún estamos lejos de limitar el aumento de la temperatura a 1,5ºC de niveles preindustriales, como lo fija uno de los objetivos.

Este hito y varios más -como la definición de metas para el Objetivo Global de Adaptación y su marco; el nuevo fondo de pérdidas y daños; y una declaración que busca triplicar la capacidad de las energías renovables y duplicar la eficiencia energética al 2030; entre otros-, marcaron la cumbre que realiza anualmente la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, realizada este año en Dubái.

En esta ocasión también se evidenció que la urgencia mundial requiere de un trabajo colaborativo y coordinado. António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, señaló que es “esencial unirse en torno a soluciones climáticas reales, prácticas y significativas que estén a la altura de la escala de la crisis climática”.

Oportunidad para el sector privado

En el encuentro se destacó el rol del sector privado. Sanda Ojiambo, Directora Ejecutiva del Pacto Global de las Naciones Unidas, apuntó que “las acciones de las empresas tienen que ir más que nunca hacia la mitigación, el financiamiento climático, la adaptación y la restauración de la biodiversidad”, ya que la ambición de los actores de este sector “es una señal, pero necesita más impulso”.

“Para empujar los cambios, hemos visto en estos 10 años de experiencia en Kyklos, que es fundamental involucrar a los diferentes actores a través de procesos de aprendizaje compartidos. Donde juntos aprendemos, pero con un objetivo común, el cual genera un beneficio social, que es el que en definitiva nos moviliza”, señala María Paz Izquierdo, Gerente de Sostenibilidad y Cambio Climático de Kyklos.

En este involucramiento, explica la asesora, parte del proceso de aprendizaje es medir los impactos, no solo desde el aspecto medioambiental, levantando la huella de carbono y la cantidad de residuos, entre otros indicadores, sino también identificando los impactos que aportan a la rentabilidad empresarial y a la regeneración del tejido social. “Es en esta línea que se promueve la integración del enfoque de cambio climático al interior de las estrategias empresariales, considerando indicadores de impacto que sean cruciales para la sostenibilidad futura de cada organización”, especifica María Paz de Kyklos.

Compromiso y confianza

Solo un 24% de las personas cree que los demás colaboran entre sí cuando enfrentan problemas comunes, según el estudio “Radiografía de la Colaboración Social en Chile”, publicado en 2023 por la Cámara Chilena de la Construcción, junto a Feedback y Pacto Social.

Sebastián Herceg

“La colaboración es clave para avanzar hacia un desarrollo sostenible. En proyectos colaborativos se pueden compartir las fortalezas de distintas organizaciones, y para que esto se dé, el compromiso, la confianza y la transparencia resultan fundamentales”, dice Sebastián Herceg, fundador y Director de Asuntos Corporativos de Kyklos.

Kyklos, empresa B de cultura ambiental, funciona bajo este principio, movilizando mediante alianzas y la activación de diversos tipos de proyectos a distintas comunidades con el objetivo de impulsar un desarrollo sostenible.

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