El voluntariado corporativo es mucho más que una actividad con sentido: es una poderosa herramienta de gestión que permite a las empresas fortalecer la adhesión del talento interno, mejorar su posicionamiento reputacional y, en consecuencia, generar valor empresarial.

En un contexto donde la sostenibilidad se ha consolidado como un eje clave de las estrategias corporativas, este tipo de experiencias se vuelve un puente directo entre la cultura organizacional, el propósito y el entorno.

El Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) lo resume con claridad: “el voluntariado es una fuerza potente, y una pieza importante del tejido de la sociedad”. A nivel global, sigue siendo un mecanismo fundamental para impulsar el desarrollo, y cuando se incorpora en la estrategia de sostenibilidad de una empresa, genera impactos internos y externos. Las personas se involucran con actividades significativas y, al hacerlo, profundizan su conexión con los valores y propósitos de la organización a la que pertenecen.

Cuando se trata de medio ambiente, el valor del voluntariado se intensifica. Ya sea en la recuperación de espacios naturales, en talleres educativos o campañas de concientización, el aprendizaje se vive en terreno. Las y los trabajadores no solo se convierten en agentes de cambio, sino también en voceros del compromiso ambiental de sus organizaciones.

Un ejemplo claro fue el voluntariado organizado por Kyklos junto a BlueLink en unos túneles patrimoniales ubicados en Huechuraba. Estas estructuras, construidas a finales del siglo XIX, transportaban agua desde el canal San Carlos hacia el norte de Santiago, cumpliendo un rol clave en el desarrollo agrícola de la época. El lugar representa hoy un valioso patrimonio histórico y de ingeniería que merece ser rescatado.

En esta jornada, 22 voluntarios de BlueLink y 6 del Departamento de Deportes de la Municipalidad de Huechuraba, participaron activamente retirando desechos del lugar y despejando los accesos al túnel, recolectando rocas que impedían el tránsito. El resultado: 529,7 kg de residuos retirados y un espacio degradado transformado en uno más limpio, seguro y significativo para la comunidad.

“La actividad permitió recuperar un lugar olvidado y reforzó el vínculo del equipo con el territorio. Este tipo de experiencias generan resultados concretos, refuerzan el propósito compartido y fortalecen el sentido de pertenencia”, explicó Soledad Puente, coordinadora de voluntariados del área de Experiencias de Kyklos.

Además, señaló: “En Kyklos diseñamos e implementamos voluntariados corporativos a la medida, adaptados a la identidad y objetivos de cada organización. Pueden tener foco en reciclaje, biodiversidad, compostaje o economía circular, pero todos buscan lo mismo: generar un impacto ambiental, social y organizacional real y duradero”.

Si te gustaría organizar un voluntariado con nosotros, agenda una cita aquí o escríbenos a contacto@kyklos.cl

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